"Revelando la injusticia: una inmersión profunda en la persecución religiosa de los rohingya"




© ACNUR/Andrew McConnell
Desde su independencia en 1948, los sucesivos gobiernos de Birmania, rebautizada como Myanmar en 1989, han estado involucrados en conflictos intercomunales dentro del país, los cuales han moldeado su sistema político y relaciones sociales. En las últimas décadas, la crisis humanitaria en este país ha sido un tema recurrente en las noticias internacionales a causa de la grave persecución étnica y religiosa y ataques militares a los que se enfrentan los Rohingyas por parte del gobierno birmano, lo que ha originado una de las más grandes crisis humanitarias de los últimos años. La comunidad Rohingya, también conocida como la comunidad musulmana Arakan son un grupo étnico asentado en Myanmar, quienes profesan una variación del Islam sunita con inflexión sufí. Existen aproximadamente 3,5 millones de rohingyas dispersos en todo el mundo y previo al genocidoo de agosto de 2017, gran parte de rohingyas en Myanmar residían en el estado de Rakhine, donde representaban casi un tercio de la población. (Albert, 2020). Los rohingya alegan haber formado parte de la región desde hace siglos y disponer de una cultura propia con algunos elementos similares con la comunidad Arakan budista (Bhonsale, 2015). De acuerdo a Jaha (1994) en este estado ubicado en la costa occidental de Myanmar, se calcula que el 59,7% de los 3,8 millones de habitantes son budistas, el 35,6% son musulmanes rohingya y el resto pertenecen a otros grupos religiosos. Myanmar envuelve a diversas etnias cuya unión se sostiene a través del poderío militar del grupo étnico mayoritario conocido como los burmans, quienes representan más del 60% de la población total y se encuentran sobre todo en el centro del país. Los burmans y otras comunidades étnicas son budistas, lo que quiere decir que el budismo es la religión con mayores adeptos, siendo profesada por más del 85% de la población e integrándose fuertemente en la identidad birmana. Esto ha provocado un marcado xenofismo debido a que el defender el budismo se percibe como la protección a la identidad nacional y genera un contraste con el resto de etnias y sus religiones, particularmente las que profesan el islam porque el budismo birmano se caracteriza por su islamofobia (Mohajan, 2018) . Las primeras evidencias de la presencia de musulmanes, que posteriormente serían rohingyas, se remontan al siglo VIII, en los puertos de la bahía de Bengal que fueron empleados como paradas para los comerciantes del golfo Pérsico que tenían a China como destino final. En la zona de Bangladesh y lo que ahora es el estado Rakhine, se vieron los primeros asentamientos musulmanes (Bhonsale, 2015). En el periodo de 1824 a 1948, Myanmar estuvo bajo el dominio británico. Fue a causa de las políticas implementadas por los británicos para atraer nueva mano de obra que ocupaba los territorios de etnias locales que empezaron a gestarse tensiones entre etnias. Como consecuencia, los monjes budistas lideraron una lucha por la independencia con el general Aung San a la cabeza, quien fundó el Ejército Birmano para la Independencia, la Tatmadaw, la cual es la institución política más poderosa e influyente del país. Tras su independencia, el budismo se estableció como la religión oficial en Myanmar. Esto ocasionó la reanudación violenta de los conflictos étnicos juntos con una inestabilidad política que se acrecentaba cada vez más. Cuando se intentó implementar un estado federal, la represión se impuso al llevarse a cabo el golpe de Estado en 1962 liderado por el general Ne Win. (Gómez, 2018) .A partir de ese año, se efectuó un proceso denominado burmanización, el cual implicaba la privación de los derechos básicos a los Rohingyas. Con la Constitución de 1982, el gobierno de Myanmar rechazó el reconocimiento de este grupo como uno de los 135 grupos étnicos oficiales del país y los consideró inmigrantes ilegales de Bangladesh al negarles la ciudadanía birmana y dejarlos como apátridas. La privación de los derechos básicos incluyen el no poder enseñar su propia lengua, practicar su religión, contraer nupcias, acceder a la atención médica; así como el derecho a conseguir empleo sin la necesidad de pagar sobornos o a través de la obtención de permisos especiales o a viajar, que solo pueden hacerlo con autorización del gobierno. (Oxford Burma Alliance, 2017). Desde 2013, algunos de estos procesos han sido parcialmente detenidos, como es el caso de permitir la educación extracurricular de las lenguas étnicas. En ese mismo año, se promulgó una ley en el Estado de Rakhine que limitaba a los Rohingyas a tener un máximo de dos hijos y que prohibía la poligamia. Esta disposición fue impulsada por la preocupación de que la tasa de natalidad entre los musulmanes fuera mucho mayor que la de los budistas, lo que generó temores de musulmanización del territorio y la pérdida de la influencia budista a nivel nacional. (Gómez, 2018)

Escalada de violencia

En los últimos años, Myanmar ha presenciado un alarmante aumento de la intolerancia religiosa, promovida en gran medida por grupos budistas nacionalistas radicales, dirigida especialmente contra la comunidad musulmana. Las autoridades birmanas no han tomado medidas efectivas contra quienes incitan a la discriminación y la violencia, y han intentado implementar leyes y políticas que discriminan aún más a los Rohingya y otras minorías étnicas (Amnistía Internacional, 2021) En 2012, las tensiones en el estado de Rakhine entre budistas y musulmanes, principalmente de origen Rohingya, ocasionaron altos índices de violencia, trayendo consigo un gran número de pérdidas humanas, daños materiales significativos y desplazamientos masivos. Se calcula que un aproximado de 139.000 personas, mayoritariamente Rohingya, fueron desplazadas y la cifra sigue en aumento hasta el día de hoy. Desde entonces, las tensiones entre la comunidad budista y la musulmana han continuado y entre los años 2013 y 2014, se documentaron numerosos ataques, principalmente dirigidos contra la comunidad musulmana, en diferentes zonas de Myanmar. (Amnistía Internacional, 2021) En octubre de 2016, después de ataques mortales perpetrados por rohingyas armados contra puestos policiales en el estado de Rakhine, el ejército de Myanmar lanzó una represión militar generalizada contra la comunidad rohingya. Amnistía Internacional (2021) registró numerosas violaciones de derechos humanos contra los rohingyas que incluyen asesinatos ilegítimos, detenciones arbitrarias, violaciones y agresiones sexuales contra mujeres y niñas, y la destrucción de más de 1,200 edificios, incluyendo escuelas y mezquitas. En agosto de 2017, se produjo un levantamiento de jóvenes Rohingyas contra la Policía, que fue reprimido de manera extremadamente violenta, resultando en la estimación de la ONU de mil muertes.(Cabot, 2018). Se estima que durante el periodo entre 2016 y 2017, al menos 10 mil Rohingyas perdieron la vida en masacres, se quemaron miles de aldeas y aproximadamente 855 mil Rohingyas se vieron obligados a desplazarse hacia Bangladesh para salvarse de la violencia mortal. A día de hoy, aproximadamente un millón de refugiados Rohingya han escapado de Myanmar y se han refugiado en Cox's Bazar, Bangladesh. La mayoría de ellos depende de la ayuda humanitaria y requiere servicios y recursos básicos como refugio, alimentación, agua potable y servicios sanitarios. (Villasante, 2021) La comunidad global, junto con otras entidades de derechos humanos y figuras destacadas a nivel mundial, han instado en múltiples oportunidades a Myanmar para que cese la persecución de los Rohingyas, proteja los derechos fundamentales y seguridad de sus habitantes, y promueva su integración y ciudadanía plena. Sin embargo, a pesar de estos llamamientos, los progresos hacia la justicia y la reconciliación han sido escasos, y la situación continúa siendo una de las crisis humanitarias más graves a nivel mundial.

Referencias 

Albert, E., & Maizland, L. (Eds.).
(2020). The rohingya crisis (Vol.23). Council on Foreign Relations. https://indianstrategicknowledgeonline.-com/web/.What%20Forces%20Are%20Fue-ling%20Myanmar%E2%80%99s%20Rohingya%20Crisis_pdf
Amnistía Internacional. (2021). ¿Por qué huyen los rohingyas de Myanmar? https://www.amnesty.org/es/latest/news/2015/05/why-are-the-rohingya-fleeing-myanmar/
Amnistía Internacional. (2021). ¿Quiénes son los rohingyas y por qué huyen de Myanmar? https://www.amnesty.org/es/latest/press-release/2017/09/who-are-the-rohingya-and-why-are-they-fleeing-myanmar/
Bhonsale, M. (2015). Evolution of the Arakan 'problem' in Burma. Proceedings of the Indian History Congress, 76, 631-636. www.jstor.org/sta-ble/44156630
Gómez, S. C. (2018). Los Rohingyas: la crisis humanitaria de una etnia olvidada [Universidad de Salamanca ]. https://gredos.usal.es/bitstream/handle/10366/139415/TG_CallesGomez_%20Rohingyas.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Jaha, G. (1994). Rohingya Imbroglio: The Implication for Bangladesh. In S. R.
Chakaravaty (Ed.). pp. 293, Foreign Policy of Bangladesh, New Delhi.
Riveros Parra, M. A. (2022). Genocidio del siglo XXI: el caso de los rohingya. Oasis, 36, 203-224.
DOI: https://doi.org/10.18601/16577558.n36.12
Cabot, C. (2018). Le bouddhisme radical en Birmanie en 10 questions. Asialyst. https://asialyst.com/fr/2017/12/21/memo-10-questions-sur-bouddhisme-radical-birmanie/
Mohajan, H. (2018). History of Rakhine State and the Origin of the Rohingya Muslims. Munich Personal RePEc Archive. https://mpra.ub.uni-muenchen.de/88186/1/MPRA_paper_88186.pdf
Oxford Burma Alliance. (2017). Ethnic Nationalities in Burma.
Obtenido de Oxford Burma Alliance: http://www.oxfordburmaalliance.org/ethnic-groups.html
Villasante, M. (2021, febrero 9). El golpe de Estado en Birmania y la persecución de los Rohingyas. IDEHPUCP. https://idehpucp.pucp.edu.pe/boletin-eventos/el-golpe-de-estado-en-birmania-y-la-persecucion-de-los-rohingyas-23733/

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